Dina Lima | Maestra de la Biblia

Mi pasión es inspirar y equipar a las mujeres para que se enamoren de la Palabra de Dios. Enseño maneras creativas de desarrollar el hábito vivificante de la lectura diaria de la Biblia que amplía el entendimiento y profundiza nuestra relación con Dios.

Durante años luché por encontrar un ritmo práctico que me permitiera estudiar regularmente la Palabra de Dios y no confiar solo en el sermón semanal ni vivir de las interpretaciones de otros. Deseaba escuchar a Dios directamente. A pesar de que había leído la Biblia desde pequeña, no lo había hecho de manera sistemática que me ayudara a mantener la consistencia.

Aquellos que nacen y crecen dentro de la iglesia, lo cual es mi caso, así como los que llevan muchos años de ser creyentes, corremos el riesgo de familiarizarnos demasiado con la Palabra de Dios, ya que hemos escuchado cientos de sermones y enseñanzas. Desafortunadamente, la familiaridad puede llevar a la indiferencia, la frialdad, la infelicidad y a una posible separación de Dios. Estar ocupado con las actividades de la iglesia no equivale a una relación sana y dinámica con Dios.

Por muchos años viví muy ajetreada trabajando a tiempo completo, creciendo una familia, administrando el hogar, trabajando junto a mi esposo dirigiendo nuestros negocios y, años más tarde, educando a mis dos hijas en casa, lo cual hice por diez años hasta que se graduaron de la escuela superior. Ambas ingresaron a la universidad a los dieciséis años y obtuvieron su licenciatura a los diecinueve.

El agotamiento, la preocupación, las pérdidas, el temor a lo desconocido y el estrés diario llegaron a afectar mi salud física y emocional. Nunca parecía capaz de encontrar tiempo para mí y para Dios. A veces me sentía sola, insegura, infeliz y lejos de mi Padre celestial.

Algo tenía que cambiar.

Un día, miércoles 23 de octubre, por la noche, mientras mi familia se retiró a dormir, sentí una fuerte urgencia de orar. Mi tiempo de oración con el Señor estuvo fuera de este mundo. Fue una experiencia tan sublime que algunos la llaman un tiempo de “Aposento Alto”. Ocurrió allí, en el cómodo sofá de mi sala, en la quietud de esa serena noche. Fue una cita especial con Dios que marcó mi vida para siempre.

Como resultado, Dios me impresionó profundamente, ya que era hora de desafiarme a mí misma a leer la Biblia por completo el año siguiente, que comenzaría en unos dos meses. Lo había tratado, pero no lo había logrado.

Enero llegó y se fue tan rápido como vino. No cumplí con la fecha de inicio que había marcado para el primero de enero. Me sentí culpable, como un fracaso. Le había fallado a Dios y a mí misma. Pero el Espíritu Santo me siguió impulsando a iniciar mi plan anual de lectura de la Biblia. Lo hice con treinta y cinco días de retraso. Pero me puse al día. Y mi vida nunca volvió a ser la misma. Era el año 2020. Sin devocionales, solo la Biblia, la cruda Palabra de Dios, que permite al Autor contar Su historia. Por “casualidad” descubrí el secreto de una experiencia fascinante de interacción con la Palabra de Dios.

Después de años de luchar, encontré un sistema poderoso que funciona y es lo suficientemente emocionante como para esperar con ansias mi cita diaria con Dios y Su Palabra.

Mi nuevo enfoque se basa en:

  • Seleccionar un plan anual de lectura con anticipación,
  • Abordar la Biblia con el motivo de conocer a Dios dejando que el Autor cuente la historia, y
  • Leer la Biblia con una perspectiva hebrea del primer siglo.

El resultado: me enamoré de la Palabra de Dios.

Después de años de caminar con Dios, me siento completa.

Creo que Dios permite que cada uno de sus hijos siga caminos únicos hasta llegar al punto de decir: “El Señor es mi Pastor. No me falta nada”.

Me llevó años encontrar este ritmo simple y efectivo para disfrutar de mi lectura diaria de la Biblia. En el proceso, se obtiene una mayor comprensión de la revelación ya escrita. Me refiero a esta experiencia como un “Avivamiento Personal“.

No hay razón por la que deba llevarle tanto tiempo. Solo necesita aprender una nueva forma de abordar la Biblia. Y esto es lo que me fascina enseñar.

Comparto aspectos fundamentales de la Biblia que conducen a un emocionante renacimiento espiritual que perdurará a lo largo de toda la vida.

Una vez que pruebe la riqueza de la Palabra de Dios, jamás será la misma persona. ¡Se lo garantizo!